21 octubre 2013

Only God Forgives - Solo Dios Perdona


Ya hemos reconocido nuestra devoción por Ryan Gosling más de una vez en el blog. Y es que nos da igual los papeles que elija, a veces con más tino que otras, también es la verdad. En Solo Dios Perdona, una especie de secuela apócrifa de Drive, también dedicada a Alejandro Jodorowsky, Gosling vuelve a ser una persona solitaria, arisca y un poco desapegada de todo. Pero esto no es más que la superficie porque el actor termina por demostrar que sin palabras y solo con sus gestos y sus rictus es capaz de transmitir mucho más que otros buenorros de su generación.

Cuando su hermano se vuelve un poco más loco de la cuenta y se carga a una prostituta menor de edad y termina asesinado por el padre de esta, Julian, dueño de un gimnasio de thai-boxing, se ve envuelto en una espiral de violencia y venganza azuzado por su madre (Kristin Scott Thomas), que no permitirá que la cosa quede impune. Y a pesar de una factura estética impecable, aquí es cuando la cosa deja de ser interesante y pasa a ser un juego del gato y el ratón entre los esbirros enviados por la madre de Julian y la policía de Bangkok, representada por el Ángel de la Venganza, todo un maestro del karaoke. Y de la katana.

La película retrata de manera casi caricaturesca el ambiente de podredumbre, kitcherío y horterada low cost  brilli-brilli de Bangkok y lo contrasta perfectamente con ese Bangkok en el que los turistas viven en hoteles de súper lujo y creen que son inmunes a todo lo que sucede en esos bajos fondos. Impasibles, sin moverse, sin parpadear (con los ojos cerrados) y como si la cosa no fuera con ellos. 

Y mira que nos gusta Gosling pero aquí el papelón se lo queda Kristin Scott-Thomas, porque más que un buenorro nos pone una bitch en condiciones. Y la madre de Julian lo es. Por encima del bien y del mal, se cree que puede utilizar todo el mundo a golpe de talonario o con chantaje emocional. 


Una película que os recomendamos si os gustó Kill Bill (ya le gustaría acercarse), las pelis de Yakuza con bien de sangre salpicando por todo y los silencios que dicen mucho.

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