Con la puta huelga de escribas del año pasado a lo mejor la palma se la llevaría Pussing Daissies (o como sea, que a mí me pareció un bluff del copón, graciosa namás), y el año anterior la serie estrella se la llevó (ofcors) Jirous. Antes fueron Lost, House y Desperate Housewifes, pero eso ya queda en el Pleistoceno...
Este año, el título de Must se lo rifan entre Fringe y Dollhouse, de JJ Abrams y Whedon respectivamente. Ese tipo de series que, por muy malamente que vayan a ir o sean, van a ser la comidilla de la temporada que tenemos a la vuelta de la esquina.
De Dollhouse paso de comentar nada hasta que no asome, aunque estando por medio el tito Joss estoy seguro no, segurísimo que será un crack.
Hace casi una semana que Fringe anda dando vueltas por la güeb. Que si es un calco de Expediente-X, que si sólo el piloto costó 10 millones de dólares... Bueno, casi mejor te haces tú una idea de qué tal es la serie y de si merece o no formar parte de nuestros sueños húmedos a partir de septi…