03 mayo 2013

Previously on.... "Bates Motel"


Otra precuela / reboot, qué pereza. Otra serie de misterio, qué pereza. A pesar de estas premisas Bates Motel no es una mala serie, solo le falla algo: el nombre. Destruir de esta manera la mitología creada por el maestro Hitchcock no solo nos parece un sacrilegio sino que además, nos está costando entrar en las motivaciones de los personajes, sabiendo en qué terminará todo... Porque seamos honestos, si Bates Motel se llamara Johns Hotel triunfaría mucho más, pero creemos que muchos de los potenciales espectadores superado el morbo inicial sienten más rechazo que empatía hacia la producción del canal AE.

Así que aquí estamos, en plena era de los Iphones y las reservas hoteleras por Internet tras la ¿misteriosa? muerte del padre de Norman, con él y su madre, Norma, empezando una nueva vida en el motel comprado en subasta pública en un pueblo que esconde más secretos  que Twin Peaks. Porque Bates Motel bebe de muchas fuentes, no solo de Psicosis, y lo hace de manera bastante descarada. 
Toda esa modernidad contrasta con lo que rodea a los dos protagonistas, siempre vestidos como si estuvieran en la película original, interpretados (de manera magistral) por Vera Farmiga y Freddie Highmore, ya un poco más crecidito desde Charlie y la Fábrica de Chocolate, que borda al adolescente problemático que acabará convertido en un psicópata travesti amante de la taxidermia. Y de su madre... Porque la relación entre ellos es de lo más retorcida que puede haber e incluso la aparición de Dylan, el hermanastro de Norman, parece que les de más pie a demostrar su amor el uno por el otro. 


Ese modo que tiene Norman de dirigirse a su madre (la llama "madre"), esa obsesión por protegerla y esas visiones que tiene de ella cuando se la imagina con otro hombre (como es el caso de Shelby, el policía) van muy en sintonía con los consejos sobre chicas y sexo que Norma le da a su hijo para poder tenerle más cerca e impedirle que vea a Bradley (la chica guapa del instituto). 

Amor de madre.

Porque además de la trama de misterio, con asesinatos, violaciones, prisioneros, accidentes y gente rara en general, tenemos la trama adolescente: la adaptación a la ciudad nueva, el despertar sexual y el estado de "no soy un niño, pero tampoco un adulto" que a veces nos acerca a productos de The CW más que a una serie con un target bien diferente, aunque con el paso de los episodios la cosa se torna menos sonrojante.

La serie podría haber terminado tras el sexto episodio que cerraba casi todas las tramas abiertas, pero con el séptimo emitido esta misma semana, vuelven a abrir unos cuantos frentes más que nos hacen esperar expectantes el final de la temporada a falta de tres episodios. Los datos de audiencia en EEUU son discretos aunque haya sido el mejor estreno del canal y ya se ha anunciado que habrá segunda temporada. En España, no tenemos constancia de que ningún canal se haya pronunciado sobre la adquisición de los derechos de emisión aunque nos pega mucho en Cuatroº.

Si no sois demasiado quisquillosos con las revisiones de Hitchcock (sí, Gus Van Sant, te miro a ti), echadle un ojo a la serie, porque da cierto morbo por ver quién está más loco: si Norman o Norma y quién perderá los papeles antes en todas las rocambolescas situaciones en las que se ven envueltos.

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