23 julio 2012

El hijo del legionario

Hay veces que cuando entras en una librería no sabes que vas a encontrarte, pero aunque no lo sepas hay cosas que solo están esperando que las descubras para que te las lleves a casa y formen parte de tu imaginario particular.

Este es el caso de "El hijo del legionario" primer trabajo publicado a gran escala de Aitor Saraiba, y digo a gran escala porque algunos afortunados ya tenemos otras obras suyas de limitada distribución como "Tus ídolos favoritos" o "El viaje más largo de mi vida", pero ya era hora de que alguien respaldase a un artista tan interesante como es Aitor y como no podía ser de otra manera ha tenido que ser Edicions de Ponent dentro de su colección Crepusculo, la que también incluye otra obra que hemos comentado aquí (Amores Minusculos de Alfonso Casas) recientemente.


En esta novela gráfica Aitor se despoja de dobleces y nos narra la historia de su vida, la difícil infancia en un pequeño pueblo, el ostracismo voluntario hacia una sociedad que no te entiende, las amistades "para siempre", las experiencias buenas, malas o incluso trágicas que son las que nos hacen crecer y definen quien somos y quienes podemos ser... en definitiva, lo que viene siendo vivir, o más concreto una vida, la suya.

... Mi padre se llama Antonio y aunque hace mucho que no vive en Patrocinio todo el mundo le conoce. Todo el mundo le conoce como Antonio, Antonio el Legionario 

(...yo llevo toda mi vida intentando conocerle…)
 

Por cierto me llamo Aitor Saraiba y esta es la historia de mi vida y seguro que también un poco la de mi padre
Y nos cuenta esa vida jugando con el hecho de presentarnos lo que podría ser un pequeño diario personal, escrito de puño y letra de su dueño y relleno de dibujos usando ese estilo, tan personal, con un dibujo totalmente naíf que adorna escenas crudas, autenticas y sobre todo cercanas.

Porque la autentica grandeza de esta obra radica en eso, en que a pesar de que cuenta una historia tan personal todos los lectores nos podemos ver reflejados en ella, y es que aunque nos parezca imposible otra gente ha pasado sino por lo mismo que nosotros, seguro que por cosas que le han hecho sentir de la misma manera.

“Lo bueno es que ya no somos los mismos que cuando vinimos”.
Aitor Saraiba
En definitiva es una de esas pequeñas obras de arte que tienen que formar parte de cualquier colección que se precie y más en el precioso formato con que la han publicado.

Ya tardáis en conseguiros una copia que si no lo lamentareis.

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